Navegar en las profundidades del mar, ingresar a zonas con altos niveles de radiación nuclear o conocer las entrañas de un volcán son tareas muy complejas por las que el ser humano ya no tendrá que preocuparse.

Por lo menos no el profesor Oussama Khatib, de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, quien inventó un robot humanoide llamado OceanOne, que es capaz de realizar estas y otras actividades gracias a las posibilidades de la robótica avanzada.

La gran peculiaridad de OceanOne es el complejo mecanismo que le permite a un humano manipularlo a distancia, para que manipular objetos como si lo hiciera con sus propias manos. 

OceanOne logró adentrarse hasta 100 metros de profundidad (el máximo nivel al que se podía sumergir el ser humano eran 60 metros, lo cual ya era muy arriesgado) para conocer los secretos de la naviera Luna que se hundió en 1664.

De acuerdo con el profesor Khatib, este tipo de proyectos vislumbran un crecimiento en la robótica, donde los humanos trabajarán de la mano con los robots para realizar tareas difíciles o inexplorables.

 

 

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