¿Qué pasa con los hombres y las mujeres de hoy en día? A ellas sólo les importa el dinero, a ellos que estén muy guapas. Este comportamiento no es nada nuevo, obedece a la mismísima naturaleza del ser humano.

Dentro del sistema instintivo básico del hombre, en su cerebro reptiliano, del cual ya hemos hablado alguna vez, se encuentran los instintos más fuertes que de forma velada pero definitiva, conducen nuestras vidas; como el instinto de conservación, por eso si vemos un pitón reticulado instintivamente sabemos, sin que nadie nos lo haya dicho explícitamente, que aquel ser vivo es peligroso, por eso sentimos el impulso de alejarnos y tememos tocarlo, si estamos en un parque de diversiones donde hay un estanque de tiburones o manta rayas bebé, aun cuando nos dicen que son inofensivos y podemos tocarlos, lo hacemos con cautela, porque algo en nuestro interior nos indica que aquello es una amenaza.

Y es justamente el instinto de reproducción y perpetuación de la especie el responsable de que al hombre le gusten las mujeres jóvenes, con caderas amplias y senos prominentes, porque justamente una mujer con esas características se adecúa al modelo intrínseco del cerebro primitivo del hombre, garantizando que potencialmente será una hembra con buena capacidad reproductiva y de lactancia ¡independientemente de que aquel hombre conscientemente no busque reproducirse!

¿A qué se debe que de nuevo esté de moda el cabello largo o las trenzas? Justamente porque son signos primitivos de la femineidad igual que los movimientos sensuales al bailar o la disposición erótica; si a esto añadimos los requisitos modernos de belleza como esbeltez, sensualidad, vestir a la moda… ¡Voilá! Tenderemos una mujer deseada sin importar otros atributos más racionales como inteligencia o nivel cultural.

En contrapartida el cerebro femenino busca desde sus orígenes a un hombre que pueda proveerle de alimento y seguridad para criar a sus cachorros, es por ello que el prototipo de hombre ágil, musculoso y valiente encaja a la perfección, ya que será un buen cazador y podrá defenderla de los depredadores; obviamente debido al pensamiento inductivo de la mujer, un hombre que pueda proveer materialmente sus necesidades será el que se ajuste al modelo cerebral preconcebido instintivamente ¡aun cuando esta fémina no pretenda tener hijos ni criarlos!

La mujer desde tiempos remotos ha sido la encargada de mantener a la tribu unida, de propiciar las relaciones interpersonales y la supervivencia de la manada, es por ello que en su sistema cerebral está primero el amor que el sexo. Pero claro que si encuentra un macho que potencialmente sea capaz de una buena progenie, apelará a su instinto reproductivo y se sentirá atraída hacia él.

La Naturaleza es perfecta y orquestando de este modo la armonía de las especies, dando a cada género prioridades instintivas diversas,  garantiza su perpetuidad y permanencia. Esto explica porque las mujeres buscan hombres que económicamente les resuelvan la vida,  porque cumplen con el objetivo primero de alimento y resguardo; por eso ¡cartera mata carita! un hombre rico  o inteligente, con una vida asegurada o prometedora resulta tan cotizado entre el género femenino.

No podemos culpar a nadie por estos comportamientos, son meramente producto de la Sabia Naturaleza; lo que si debemos establecer es que el ser humano cuenta con Córtex y Amígdala cerebral, lo que le permite actuar y tomar decisiones en su vida a un nivel de raciocinio y no puramente animal.

 

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